Y ahí van los durmientes para que el vagon de la existencia los arranque en millones de pequeños trozos, y alla se observa un cuerpo femenino desnudo que llama y clama el ser necesitada. No, eso no agarra. Los barrotes están rotos y las alas se dispones a surcar ese infinito universo, por primera vez ese cosmos está abierto.
Comments